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LA DIETA PROTEICA

¿Qué es?

La dieta proteica es una dieta disociada, es decir, de las que buscan perder peso a través de no mezclar diferentes tipos de alimentos en las comidas. Se basa en el consumo exclusivo de alimentos ricos en proteínas que permiten que el cuerpo coja la energía que necesita a través del consumo de la grasa. Además, la dieta a base de proteínas sacia el hambre muchísimo más, por lo que se produce un adelgazamiento rápido (en unas 2 semanas se empiezan a notar cambios, tiempo máximo recomendado para llevar a cabo una dieta proteica y, si se quiere seguir, acudir a un médico).

 

¿Qué alimentos se deben suprimir y qué alimentos hay que consumir?

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Se suprimen todos los alimentos que contengan altas cantidades de hidratos de carbono: pan, arroz, pasta, harina de trigo, azúcar, cereales, miel, galletas, dátiles, pasas, mermeladas, patatas fritas, maíz, chocolate, turrones, judías blancas, bollos, pasteles, castañas, ciruelas secas, churros, empanadillas, helados, pizzas, lácteos, fruta, etc.

En cambio, se añaden todos los alimentos ricos en proteínas: carne (lomo embuchado, pechuga de pollo, jamón cocido, carne de cerdo no grasa, cabrales, carne magra de vacuno, hígado, cordero, carne semigrasa de cerdo…), soja, pescado (bacalao, rape, salmón, atún, sardinas en conserva, bonito, langostinos, gambas, lenguado, merluza…), marisco, huevos, frutos secos (almendras, pistachos, cacahuetes…), seitan, lentejas, etc.

¿Cómo funciona?

El hecho que una dieta a base de proteínas funcione es porque el cuerpo no obtiene carbohidratos de estas comidas.  Aunque se obtenga una gran cantidad proteica, nuestro organismo trabaja “forzado” y quema más grasa, extrayendo la energía de las proteínas de estos alimentos.

Beneficios

–       En la dieta proteica no se pierde peso de forma drástica (unos 2-3 kg en la primera semana).

–       No se pasa hambre.

–       No se tiene sensación de tristeza, debilidad o falta de vitalidad.

–       Se conserva la masa muscular.

–       Es segura pero siempre es mejor realizarla bajo control médico.

Riesgos

– Este tipo de dietas no tienen unos efectos duraderos ya que, al retomar la dieta habitual, los kilos perdidos se ganan con bastante facilidad.

– A causa de la gran cantidad de proteínas, los riñones y el hígado harán un sobreesfuerzo poniéndose en peligro.

– La falta de fibra en este tipo de dietas hará que nuestro organismo sufra de estreñimiento. También hay que tener en cuenta que los alimentos proteicos tienen altas cantidades de grasas, por lo que nuestros niveles de colesterol y ácido úrico aumentaran considerablemente.

– Al no ingerir los hidratos de carbono y, por lo tanto, no obtener glucosa, conseguiremos que se produzca una cetosis, es decir, la obtención de energía a través de las grasas. Esto, desencadenará en nuestro cuerpo cambios fisiológicos, como malestar, desgana, nauseas, mareos. Estos cambios harán que nuestros fluidos corporales se vuelvan más ácidos.

– El hecho que el PH de nuestros fluidos corporales sea más bajo nuestro cuerpo se verá más expuesto a padecer enfermedades crónicas.

– Puede provocar una caída del cabello, calambres musculares, hipertensión,  halitosis y trastornos menstruales.

Contraindicaciones:

–       No recomendada para personas menores de 18 años ni para mayores de 65.

–       No recomendada para personas diuréticas o que sufren:

  • Insuficiencia renal, hepática o cardiaca.
  • Alteraciones psiquiátricas
  • Hiperuricemia
  • Enfermedades cerebrovasculares
  • Enfermedades Neoplásicas
  • Enfermedad de Addison.

Ya habéis visto como funciona una dieta proteica y sus pros y contras. Yo siempre recomiendo que si se quiere llevar a cabo una dieta de este tipo antes se consulte con un médico.

¿Habéis probado este tipo de dieta? ¿Os ha dado resultado?

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